EXCELENCIA PROFESIONAL DE MATIAS PRATS, OLIVEIRA, CAMBIO, CULTURA Y DEGRADACIÓN MEDIATICA Y MORAL

Sicut cessante studio solent spinis arva sordéscere; ita ubi bonna cultura neglígitur, vitium naturae renovatur: Del mismo modo que los campos si se los deja sin cultivo se cubren de malas hierbas, así, cuando se descuida la practica de la buena cultura, vuelven a brotar los peores vicios de nuestra naturaleza

Soy de una época en que la radio, el fútbol, el ciclismo, los toros, el boxeo y el cine ocupaban un lugar muy importante en el ocio, al igual que las verbenas, las fiestas populares, los bailes en las salas de fiestas. Después he vivido también unos cambios radicales en las costumbres, los hábitos, las formas de entender y practicar el ocio, la cultura, la vida. Incluso, he participado activamente, dentro y fuera de España, en la puesta en marcha de algunos cambios sociales. Ahora bien, y en función de las experiencias vividas y sobre todo de lo mucho que uno aprende de los errores (uno como mas aprende es de sus propios errores), creo que los cambios están bien si sirven para enriquecernos vital, humana y socialmente, para que vivamos mejor individual y colectivamente, de una forma mas justa, creativa y humanitaria.

Creo también que sin la libertad y los deseos no hay nada pero que su ejercicio y satisfacción nos pone en cuestión con agentes libres, honrados y responsables individual y ciudadanamente. De ahí que piense que el cambio por el cambio, por demagogia, populismo, ideología, doctrinarismo, cientificismo, el cambio porque sí, por quedar bien, por estar a la moda, para ser modernos, políticamente correctos, etc., puede ser muy negativo, muy peligroso personal y socialmente.

Este tipo de cambios puede acabar con valores que, a mi modo de ver, son fundamentales, que hay que conservar y siguen estando vigentes si pensamos que la cultura debe servir para cultivarnos, para enriquecernos humana y espiritualmente, local y globalmente. Hablamos de una cultura entendida como alimento, como medio espiritual y que, también y por supuesto, se adquiere debidamente en el trabajo, en el mercado, en el deporte, en las relaciones humanas, personales y familiares. Y no solo a través de la representación, de la aplicación de un concepto de la cultura dogmático, fanático, patrimonialista, maniqueo, politiquero y excluyente, y con el que algunos Administradores de la Cultura Legitima, Comisarios de la Verdad, en nombres de mitos varios, sacan buenas tajadas materiales e inmateriales merced al mercado politiquero, doctrinario e, incluso, racista de la cultura.

SOBRE LA CULTURA Y SUS FUNCIONES

La cultura debidamente trabajada puede servir para hacernos mas humanos y creativos. Pero puede servir, también, para legitimar lo peor, para dar gato por liebre de la mejor manera. Los principales colaboradores de Mussolini, Hitler, Stalin eran muy cultos, poliglotas, grandes lectores de los clásicos e incluso practicaban con brillantez alguna de las grandes artes. Mao, Kin Il Sung, Castro, Guevara, Ho Chi Ming y Pol Pot alardeaban de su formación intelectual, literaria y poética. Los que promovieron los genocidios tribales y nacionalistas de Uganda, Yugoslavia eran grandes directores de medios, catedráticos, intelectuales, escritores, poetas, científicos, obispos, monjas superioras, etc. Los que vienen promoviendo el terrorismo internacional (los Carlos Chacales de antes y ahora, y que fueron precedidos de los Fanon-Sartre y otros que defendían el terrorismo como violencia revolucionaria), el fundamentalismo islámico terrorista en Arabia Saudita, Irán, Afganistán, Irak, Egipto, Argelia, Marruecos, Siria, Libano, Palestina, etc. por medio del wahabismo, del chiismo, de los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda (Ben Laden, Ayman al-Zawahiri, etc.) y otras organizaciones terroristas han sido formados en prestigiosos seminarios (como en el caso de ETA en el País vasco), en centros del islam, en las principales universidades y foros intelectuales occidentales. Argentina, que se dice muy culta y con grandes autores, es uno de los países mas corruptos y durante mas tiempo, al igual que el Méjico del PRI que se dice que promovió una gran revolución cultural, un gran movimiento intelectual y donde la corrupción, la violencia mas extrema y la degradación moral viene alcanzado altas cotas desde hace muchos años. Podríamos seguir poniendo mas ejemplos: Cuba, Colombia, Uruguay, Nicaragua, Perú, Venezuela, etc..

Hablamos de valores como los siguientes: el esfuerzo (Albert Camus: ³La facilidad es lo mas peligroso que hay. En la austeridad que viví en Argelia en mi infancia y adolescencia aprendí a valorar mucho mas las cosas. Si usted es honrado, feliz y se le nota esta perdido, pues, muchos no se lo perdonaran²), el trabajo digno, honrado y bien hecho (con y sin títulos; lo que exige sacrificios, disciplina, una formación, una preparación rigurosa y sin concesiones a la demagogia y a las apariencias); la satisfacción con el oficio (que palabra tan bonita, necesaria y olvidada. Es muy necesario aprender bien un oficio, con honradez y humildad, y saber practicarlo y transmitirlo de la misma manera. Es una de las principales maneras de realizarse para lo que, además, hay que tratar bien, respetuosa y responsablemente a los que le rodean. Popper en su gran Biografía intelectual dice que con quien mejor aprendió fue con un ebanista, con el que fue aprendiz antes de dedicarse a estudiar, a la ciencia), con el trabajo bien hecho; el constante afán de superación para resolver los problemas individuales y sociales, para responder unas preguntas y dar paso a otras; la satisfacción con poder dar honradamente de sí lo mejor que uno lleva dentro (y la sociedad debe de facilitárselo con justicia, apertura y sin clientelismos); la libertad y autoridad responsables; la critica y justicia justas; el respeto; el trabajo, juego, competencia, cooperación, cultura y representación limpios, libres y plurales; el saber ganar y perder; la liberación de las energías mas creativas y de las inteligencias múltiples por medio de la selección y promoción justa de los mejores, es decir, de los mas honrados competentes, trabajadores, creativos y humanos, sin olvidarse nunca de los que mas sufren, de los que tienen las peores condiciones de vida y trabajo, pero sin convertirlos en parásitos, en sectores cautivos, en profesionales del asistencialismo, el subvencionismo, el chanchullismo, el juego sucio y la politiquería.

A PARTIR DE MATIAS PRATS CAÑETE: DEFENSA DE VALORES DE SIEMPRE

Por todo lo que acabo de establecer me ha gustado mucho Matías Prats. Me parece un gran símbolo, un formidable representante de la excelencia profesional (un valor esencial de ayer, hoy y mañana). He escuchado a Matías Prats desde pequeño retransmitir partidos de fútbol, corridas de toros, combates de boxeo, hacer entrevistas, recitar poesías, en la radio y en el NODO (también intervino en varias películas) y mas tarde en la televisión (comencé a ver la televisión a los 16 años pero siempre he seguido escuchando la radio española y de otros países) con su rigor, documentación y brillantez, con su fuerza, alegría y calor humano, con su originalidad y barroquismo que, además y en mi opinión, se vinculaba con la cultura española e hispanoamericana y con sus mejores medios.

Matias Prats me gustaba, nos ganaba, nos emocionaba por lo bien que hacia su trabajo en forma y fondo. Lo cual ahora, y ante la demagogia, el envilecimiento, encanallamiento, servilismo, pelotillerismo, funcionarismo, politiquería, mamporrerismo, ninguneo, clientelismo y vedettismo dominantes se puede decir de pocos (y los jóvenes están aprendiendo lo peor de lo peor y se les nota mucho). Los hay muy famosos que son cuasi analfabetos intelectual y culturalmente, ególatras, supervedettes, hipernarcisistas, oportunistas, incluso algunos muy logreros, tajadistas sin escrúpulos y que se rodean de pelotas (algunos muy bien pagados y otros que esperan hacer carrera y por lo que están dispuestos a arrastrarse, a pisar a quien sea). Una parte de ellos se imponen no por la honradez, la calidad, el rigor, la documentación y preparación de su trabajo y el de su equipo (en forma y fondo), sino porque muchos agentes quieren buscar de forma maniqueísta buenos chivos expiatorios (a los que cargarles todas las culpas y males pues, nosotros, los buenos, no somos responsables, culpables de nada), un banderín, una pancarta, un medio, una secta con lo que identificarse ideológica, cultural, doctrinaria y socialmente y, si cuadra, con el que legitimarse, hacer carrera y colocarse (incluso a lo grande) aunque no se tenga la preparación adecuada. ¡Ojo! una vez que entra en juego el maniqueismo, el sectarismo, el doctrinarismo, la demagogia, el fanatismo, el carrerismo, el figurar, las apariencias, etc., todo lo demás (los principios, valores) pasa a un segundo, tercer plano, a ser completamente secundario e incluso despreciado, perseguido.

Por eso quiero rendir un homenaje emocionado a este gran cordobés de Villar del Río, a este gran español que acaba de morir, a Matías Prats Cañete. Y con el que lo pase muy bien, aprendí tanto y de tantas cosas en sus maravillosas y documentadisimas retransmisiones, y, una vez que se jubiló, en las sensacionales entrevistas que muy generosamente concedía y en las que siempre brillaba y nos enseñaba algo con su saber decir, ser y estar, con su excelencia profesional, con su pasión por su trabajo.

Termino con las palabras de Matías Prats Cañete, de este profesional ejemplar que murió a los 90 años: ³En cualquier actividad lo importante es el trabajo, la vocación y el espíritu de sacrificio. Eso, sobre todas las cosas². Y a las que añado las palabras del cineasta portugués Manoel de Oliveira que tiene 95 años y que acaba de pronunciar en Venecia (adonde acudió con su esposa con la que lleva casado 64 años) y cuando en el cine (y otros muchos medios) abunda la contaminación (la principal contaminación es la degradación del alimento, del medio espiritual), la demagogia, el oportunismo, el servilismo, el panfletarismo, la falsa cultura, el todo vale, el todo esta permitido y que cada uno haga lo que le de la gana; dice Oliveira: ³Mi vida es trabajo, no tengo descanso ni tiempo para aburrirme. Amo mi oficio. El hombre peca por sus impulsos, porque ha perdido la ética y el respeto por los demás. El cine como la sociedad, está experimentando una crisis de ideas, políticas, sociales y humanas².


Ut ager quamvis fértilis sine cultura fructuosus esse non potest, sic sine doctrina ánimus: Así como el campo, aunque sea fértil, sin que se le cultive no puede ser fructífero, así es el espíritu sin la buena enseñanza


Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la empresa y Socioeconomía del desarrollo de los movimientos sociales de la Universidad de Santiago de Compostela/ 10-09-04/ Pagina web: miguelcancio.com

© Miguel Cancio http://www.miguelcancio.com

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