CONTINUO ESCANDALO DE LA MEDICIÓN DE LA AUDIENCIA DE LA RADIO


CONTINUO ESCANDALO DE LA MEDICIÓN DE LA AUDIENCIA DE LA RADIO


LA MEDICIÓN DE  LA AUDIENCIA DE LA RADIO SE VE COMPLETAMENTE
DESAUTORIZADA: GONZALEZ FERRARI Y LOS DEMÁS HABLAN PERO NO HACEN NADA PARA ACABAR CON LO QUE ESTA SUCEDIENDO CON DICHA MEDICION Y QUE DA LUGAR A QUE EMPRESAS ENCUESTADORAS QUE MIDEN LO MISMO ARROJAN RESULTADOS COMPLETAMENTE CONTRARIOS Y QUE TIENEN REPERCUSION ECONOMICA, EMPRESARIAL, MEDIATICA, CIUDADANA, SOCIAL

DEFENSA DE UNA RADIO DE CALIDAD, DE UNOS MEDIOS DE CALIDAD, DE JUEGO Y COMPETENCIA LIMPIOS

De nuevo, en el cálculo de la audiencia de las cadenas de radio españolas, se ha producido un escándalo que desautoriza las mediciones que se llevan a cabo. En efecto, el Estudio General de Medios (EGM) y el Estudio General de Audiencias (EGA) y que miden, en teoría, las mismas audiencias, el mismo mercado radiofónico, arrojan resultados completamente opuestos. Con la particularidad de que uno de los grandes grupos mediáticos, en este caso PRISA (del que soy pequeño accionista, al igual que de Antena Tres pero también de otros grupos mediáticos) tiene importantes vinculaciones accionariales, societarias con el EGM y cuya medición de las audiencias es la que se toma como referencia fundamental para que las empresas contraten la publicidad en las cadenas radiofónicas.

El problema reside en que el EGM mide las audiencias de la cadena SER que pertenece a PRISA.

En cualquier caso es un escándalo que los grandes grupos mediáticos no se pongan de acuerdo a la hora de determinar, de la forma mas honrada y rigurosa desde el punto de vista científico, una única forma de medir la audiencia radiofónica. Medida que, al ser la mas fundada, al poseer las máximas garantías de medición debidamente verificadas, sea aceptada por todos y, por tanto, de lugar a que se prescinda de las mediciones que dan resultados completamente opuestos para las cadenas radiofónicas en competencia.

Lo cual no solo afecta a las empresas radiofónicas, a las empresas, a las instituciones (publicas y privadas) que contratan la publicidad sino también a los que hacen la radio, a los que trabajan en la radio y a los ciudadanos que siguen la radio y que, unos y otros, tienen el derecho de saber, de la forma mas honrada y objetiva posible, cual es la radio mas escuchada, cuales son los programas mas escuchados, las secciones mas escuchadas, cual es la evolución de la audiencia, etc.

El problema de la medida de la audiencia radiofónica, como hemos analizado en otros escritos que pueden consultarse en mi página web ( miguelcancio.com ), es que, al contrario de lo que sucede con la audiencia de la televisión, no miden practicas o hechos de forma incontrovertible, mecánica y objetiva, sino que miden opiniones, representaciones de dichas practicas, acciones o hechos. Y claro, en el campo de las opiniones, de las representaciones pueden entrar las preferencias políticas, ideológicas, corporativas, doctrinarias, clientelares, etc. Lo que, además, puede verse debidamente potenciado por las empresas en liza (y especialmente por las que tienen mas medios de influencia social y una mayor voluntad de imponer sus representaciones incluso como sea, liquidando la competencia, tratando de reducirla a la mínima expresión, de recuperarla, de someterla ­lo que ya ha sucedido como mas de un caso, con grandes cadenas, conductores, programas, etc.-, de acallarla, de ningunearla; por las que tienen mas escuderías, redes, circuitos, emisores a su servicio para imponer sus opiniones, sus representaciones, sus imaginarios y no dudan en hacer lo que sea menester bajo el lema de que el fin justifica cualquier tipo de medios, incluida la peor agiprop, el desencadenamiento de las peores y mas calculadas e implacables cacerías, etc.) y por diversos agentes, lideres, grupos y fuerzas, por diversas estrategias a las que no pueden ser ajenas, en las que pueden verse implicadas las empresas que llevan a cabo la mediación de encuestas, los encuestadores, los que realizan el tratamiento de los datos, etc.

De ahí, que sea fundamental defender el juego limpio en la medición de las audiencias radiofónicas (y en el resto de las mediciones) y eliminar cualquier tipo de contaminación de las empresas encargadas de medir las audiencias, de los que hacen las encuestas, las pasan, realizan su tratamiento, etc.

DEFENSA DE UNA RADIO DE CALIDAD, DE COMPETENCIA Y JUEGO LIMPIOS

Para corroborar la hipótesis que acabamos de avanzar demos cuenta de la última polémica que acaba de tener lugar con relación al EGM. En la medición de la audiencia de las cadenas de radio, una vez que el conductor Gabilondo dejo la cadena SER, los que representan a esta empresa en el EGM (el que se toma como referencia fundamental para asignar las publicidades; bien es verdad que en este campo después se producen cambios a la hora de asignarla debido a la politiquería, el partidismo, el clientelismo, el corporativismo, el amiguismo, el yo te doy-tu me das, etc.) querían (y no sé si lo consiguieron) que en la nueva medición de la audiencia de la cadena Ser se atribuyesen a dicha cadena los oyentes que dijesen que escuchan a Gabilondo  a pesar de que ya no esta en la SER y por tanto no han podido escucharlo. En el caso de la medición de la audiencia del programa de Jiménez Losantos por el EGM se da un caso insólito, pues, este programa baja en audiencia y sin embargo el resto de los programas de dicha emisora y que le siguen aumentan, cuando es sabido que el programa locomotora (para bien y para mal) es el magazine de la mañana. El EGA sitúa al programa de Jiménez Losantos en primer lugar en la clasificación de los programas de la mañana.

Estamos ante un ejemplo claro de cómo, en la medición de la audiencia de la radio, se puede dar completamente gato por liebre y en lugar de medir la audiencia, en la practica real y de forma absolutamente honrada y objetiva, esta medición recoge que se escucha a un conductor de un medio cuando es completamente falso, pues, ese conductor ya no esta en dicho medio.

Esto mismo podría suceder si se hiciese con Carlos Herrera o con Federico Jiménez Losantos, por citar a los conductores mas populares y que tienen mas carisma e influencia actualmente en la radio española. A estos habría que añadir a Gabilondo (que ha dejado la radio por la televisión; en mi modesta opinión es un descomunal error pues tal como esta la televisión en España es muy difícil alcanzar en la misma calidades mínimas y además ello es aún mucho mas problemático y dificultoso cuando se esta muy connotado y contaminado polítiquera y partidistamente. Además, el producto que se ha presentado en esta sección de la información televisiva y en otras es muy flojo y demuestra que se sabe muy poco de televisión, de sus mercados. Hay que ser mucho mas humildes y mucho menos prepotentes), a Luis del Olmo (si bien esta en su/una cadena marginal, con escasísima presencia e influencia médiática y social) y a los ya retirados del medio nacional o desaparecidos: José María García, Antonio Herrero, Encarna Sánchez y Jesús Quintero El Loco de la Colina. Se trata de grandes conductores, grandes figuras radiofónicas que han marcado y siguen marcando toda una época de radio en España, si bien unos tienen muchas mas emisoras, medios, emisores, escuderías, etc. que otros.

Los que seguimos la radio, y buena parte de las principales emisoras públicas y privadas, manifestamos nuestra indignación por este escándalo que se esta produciendo, y desde hace tiempo, en la medición de las audiencias de radio. Es preciso luchar en el mercado radiofónico, en el mercado mediático y en el resto de los mercados, en lo público y lo privado (sin olvidar el campo judicial y religioso) por un trabajo, juego, competencia, cooperación, critica y representación libres, limpios, justos, responsables, respetuosos y creativos que liberen las mejores energías creativas y las inteligencias múltiples, y contra el juego sucio, monopolista, oligopolista, duopolista, oligárquico, politiquero, partidista, corporativo, plutocrático, nomenklaturista, hipervedettista, demagógico y populista; es preciso luchar contra los negocios basura, contra la política basura, contra la información basura, contra las representaciones amañadas, contra las encuestas amañadas, contra las mediciones amañadas.

El Sr. González Ferrari, competente director general de Onda Cero (y que viene precedido de una importante y amplia carrera mediática y radiofónica), pero, también y entre otros (antes Radio Nacional de España había abandonado el EGM pero con la nueva dirección de RTVE volvió al mismo), Carlos Herrera, el conductor referencial de dicho medio (Onda Cero), pero también Federico Jiménez Losantos, el conductor referencial de la cadena COPE, vienen protestando muy enérgicamente por el escándalo que se viene dando con la medición de las audiencias de la radio. Sin embargo, hablan y protestan mucho pero el EGM sigue ahí y no toman medidas serias, ponderadas y rigurosas que acaben con el escándalo que se produce en la medición de las audiencias de radio en España y que den lugar a que se ponga en marcha, y cuanto antes, una forma de medirla completamente objetiva, imparcial y que sea admitida por todos.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España)/16-12-05/ Pagina web: miguelcancio.com


LA MEDICIÓN DE  LA AUDIENCIA DE LA RADIO SE VE COMPLETAMENTE
DESAUTORIZADA: GONZALEZ FERRARI Y LOS DEMÁS HABLAN PERO NO HACEN NADA PARA ACABAR CON LO QUE ESTA SUCEDIENDO CON DICHA MEDICION Y QUE DA LUGAR A QUE EMPRESAS ENCUESTADORAS QUE MIDEN LO MISMO ARROJAN RESULTADOS COMPLETAMENTE CONTRARIOS Y QUE TIENEN REPERCUSION ECONOMICA, EMPRESARIAL, MEDIATICA, CIUDADANA, SOCIAL

DEFENSA DE UNA RADIO DE CALIDAD, DE UNOS MEDIOS DE CALIDAD, DE JUEGO Y COMPETENCIA LIMPIOS

De nuevo, en el cálculo de la audiencia de las cadenas de radio españolas, se ha producido un escándalo que desautoriza las mediciones que se llevan a cabo. En efecto, el Estudio General de Medios (EGM) y el Estudio General de Audiencias (EGA) y que miden, en teoría, las mismas audiencias, el mismo mercado radiofónico, arrojan resultados completamente opuestos. Con la particularidad de que uno de los grandes grupos mediáticos, en este caso PRISA (del que soy pequeño accionista, al igual que de Antena Tres pero también de otros grupos mediáticos) tiene importantes vinculaciones accionariales, societarias con el EGM y cuya medición de las audiencias es la que se toma como referencia fundamental para que las empresas contraten la publicidad en las cadenas radiofónicas.

El problema reside en que el EGM mide las audiencias de la cadena SER que pertenece a PRISA.

En cualquier caso es un escándalo que los grandes grupos mediáticos no se pongan de acuerdo a la hora de determinar, de la forma mas honrada y rigurosa desde el punto de vista científico, una única forma de medir la audiencia radiofónica. Medida que, al ser la mas fundada, al poseer las máximas garantías de medición debidamente verificadas, sea aceptada por todos y, por tanto, de lugar a que se prescinda de las mediciones que dan resultados completamente opuestos para las cadenas radiofónicas en competencia.

Lo cual no solo afecta a las empresas radiofónicas, a las empresas, a las instituciones (publicas y privadas) que contratan la publicidad sino también a los que hacen la radio, a los que trabajan en la radio y a los ciudadanos que siguen la radio y que, unos y otros, tienen el derecho de saber, de la forma mas honrada y objetiva posible, cual es la radio mas escuchada, cuales son los programas mas escuchados, las secciones mas escuchadas, cual es la evolución de la audiencia, etc.

El problema de la medida de la audiencia radiofónica, como hemos analizado en otros escritos que pueden consultarse en mi página web ( miguelcancio.com ), es que, al contrario de lo que sucede con la audiencia de la televisión, no miden practicas o hechos de forma incontrovertible, mecánica y objetiva, sino que miden opiniones, representaciones de dichas practicas, acciones o hechos. Y claro, en el campo de las opiniones, de las representaciones pueden entrar las preferencias políticas, ideológicas, corporativas, doctrinarias, clientelares, etc. Lo que, además, puede verse debidamente potenciado por las empresas en liza (y especialmente por las que tienen mas medios de influencia social y una mayor voluntad de imponer sus representaciones incluso como sea, liquidando la competencia, tratando de reducirla a la mínima expresión, de recuperarla, de someterla ­lo que ya ha sucedido como mas de un caso, con grandes cadenas, conductores, programas, etc.-, de acallarla, de ningunearla; por las que tienen mas escuderías, redes, circuitos, emisores a su servicio para imponer sus opiniones, sus representaciones, sus imaginarios y no dudan en hacer lo que sea menester bajo el lema de que el fin justifica cualquier tipo de medios, incluida la peor agiprop, el desencadenamiento de las peores y mas calculadas e implacables cacerías, etc.) y por diversos agentes, lideres, grupos y fuerzas, por diversas estrategias a las que no pueden ser ajenas, en las que pueden verse implicadas las empresas que llevan a cabo la mediación de encuestas, los encuestadores, los que realizan el tratamiento de los datos, etc.

De ahí, que sea fundamental defender el juego limpio en la medición de las audiencias radiofónicas (y en el resto de las mediciones) y eliminar cualquier tipo de contaminación de las empresas encargadas de medir las audiencias, de los que hacen las encuestas, las pasan, realizan su tratamiento, etc.

DEFENSA DE UNA RADIO DE CALIDAD, DE COMPETENCIA Y JUEGO LIMPIOS

Para corroborar la hipótesis que acabamos de avanzar demos cuenta de la última polémica que acaba de tener lugar con relación al EGM. En la medición de la audiencia de las cadenas de radio, una vez que el conductor Gabilondo dejo la cadena SER, los que representan a esta empresa en el EGM (el que se toma como referencia fundamental para asignar las publicidades; bien es verdad que en este campo después se producen cambios a la hora de asignarla debido a la politiquería, el partidismo, el clientelismo, el corporativismo, el amiguismo, el yo te doy-tu me das, etc.) querían (y no sé si lo consiguieron) que en la nueva medición de la audiencia de la cadena Ser se atribuyesen a dicha cadena los oyentes que dijesen que escuchan a Gabilondo  a pesar de que ya no esta en la SER y por tanto no han podido escucharlo. En el caso de la medición de la audiencia del programa de Jiménez Losantos por el EGM se da un caso insólito, pues, este programa baja en audiencia y sin embargo el resto de los programas de dicha emisora y que le siguen aumentan, cuando es sabido que el programa locomotora (para bien y para mal) es el magazine de la mañana. El EGA sitúa al programa de Jiménez Losantos en primer lugar en la clasificación de los programas de la mañana.

Estamos ante un ejemplo claro de cómo, en la medición de la audiencia de la radio, se puede dar completamente gato por liebre y en lugar de medir la audiencia, en la practica real y de forma absolutamente honrada y objetiva, esta medición recoge que se escucha a un conductor de un medio cuando es completamente falso, pues, ese conductor ya no esta en dicho medio.

Esto mismo podría suceder si se hiciese con Carlos Herrera o con Federico Jiménez Losantos, por citar a los conductores mas populares y que tienen mas carisma e influencia actualmente en la radio española. A estos habría que añadir a Gabilondo (que ha dejado la radio por la televisión; en mi modesta opinión es un descomunal error pues tal como esta la televisión en España es muy difícil alcanzar en la misma calidades mínimas y además ello es aún mucho mas problemático y dificultoso cuando se esta muy connotado y contaminado polítiquera y partidistamente. Además, el producto que se ha presentado en esta sección de la información televisiva y en otras es muy flojo y demuestra que se sabe muy poco de televisión, de sus mercados. Hay que ser mucho mas humildes y mucho menos prepotentes), a Luis del Olmo (si bien esta en su/una cadena marginal, con escasísima presencia e influencia médiática y social) y a los ya retirados del medio nacional o desaparecidos: José María García, Antonio Herrero, Encarna Sánchez y Jesús Quintero El Loco de la Colina. Se trata de grandes conductores, grandes figuras radiofónicas que han marcado y siguen marcando toda una época de radio en España, si bien unos tienen muchas mas emisoras, medios, emisores, escuderías, etc. que otros.

Los que seguimos la radio, y buena parte de las principales emisoras públicas y privadas, manifestamos nuestra indignación por este escándalo que se esta produciendo, y desde hace tiempo, en la medición de las audiencias de radio. Es preciso luchar en el mercado radiofónico, en el mercado mediático y en el resto de los mercados, en lo público y lo privado (sin olvidar el campo judicial y religioso) por un trabajo, juego, competencia, cooperación, critica y representación libres, limpios, justos, responsables, respetuosos y creativos que liberen las mejores energías creativas y las inteligencias múltiples, y contra el juego sucio, monopolista, oligopolista, duopolista, oligárquico, politiquero, partidista, corporativo, plutocrático, nomenklaturista, hipervedettista, demagógico y populista; es preciso luchar contra los negocios basura, contra la política basura, contra la información basura, contra las representaciones amañadas, contra las encuestas amañadas, contra las mediciones amañadas.

El Sr. González Ferrari, competente director general de Onda Cero (y que viene precedido de una importante y amplia carrera mediática y radiofónica), pero, también y entre otros (antes Radio Nacional de España había abandonado el EGM pero con la nueva dirección de RTVE volvió al mismo), Carlos Herrera, el conductor referencial de dicho medio (Onda Cero), pero también Federico Jiménez Losantos, el conductor referencial de la cadena COPE, vienen protestando muy enérgicamente por el escándalo que se viene dando con la medición de las audiencias de la radio. Sin embargo, hablan y protestan mucho pero el EGM sigue ahí y no toman medidas serias, ponderadas y rigurosas que acaben con el escándalo que se produce en la medición de las audiencias de radio en España y que den lugar a que se ponga en marcha, y cuanto antes, una forma de medirla completamente objetiva, imparcial y que sea admitida por todos.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España)/16-12-05/ Pagina web: miguelcancio.com

© Miguel Cancio http://www.miguelcancio.com

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