CHANO LOBATO, CHATEAUBRIAND, ARTE Y ARISTOCRACIA

CHANO LOBATO, CHATEAUBRIAND, ARTE Y ARISTOCRACIA

A partir de José Domínguez Muñoz El Cabrero: Si la verdad es lo que ofende/ no me importa los que no la quieren ver/ los que la venden/ los que dan gato por liebre/ los que no la entienden

El gran cantaor gaditano Juan Ramírez Sarabia conocido como Chano Lobato ha recibido (07-08-07) a los 80 años un merecido homenaje por formar parte de los mejores (aristoi; no confundir con la aristocracia injusta e impresentable, que vive de rentas pasadas y por muy elegante por fuera que parezca) en el LVII Festival Internacional del Cante de las Minas en la Unión (Murcia) acompañado por Esperanza Fernández, El Pele, Capullo de Jerez y el bailaor Manuel Liñán. En el marco de este homenaje se presento el libro: Chano Lobato, toda la sal de la bahía .

Estamos hablando de una de las mejores tradiciones del Homo Flamencus y muy españolisima la del inigualable Chano Lobato y que desparramo con gran éxito por España (con perdón, Madrí es mucho Madrí en este arte del flamenco y al que le dio su toque castizo-cosmopolita-filosófico -existencial) y por el mundo.

Su recital flamenco por signos en París, un nuevo palo marca de la casa y que invento con toda la parafernalia desplegada por el grupo, por el combo para quedarse apoteósicamente con el personal; este recital que improviso cuando se quedo sin voz tras una noche demasiado cargada forma parte por derecho propio de la riqueza, de la traza, de la variedad polisémica de la cultura flamenca, forma parte de esa historia del flamenco no escrita del todo y sobre lo que últimamente Antonio Burgos y sus gatos, Carlos Herrera (radiofónico hortera de tartera) y Goma Espuma en sus programas (Juan Luis Cano canta bastante bien, organiza cosas flamencas y tiene arte como el otro, como su compañero, y a pesar de sus progradas, pedanterías, prepotencias y excesos que le han hecho bastante daño a su espectáculo y trayectoria. ³Hay que saber medirse, saber limitarse, saber parar, templar y mandar como en el mejor torero y flamenco, el de verdad, el del arte sin fin que siempre se persigue y nunca se alcanza to pero hai de que perseverá², de la obra La creación de las alegrías, el Tirititran del gitano Ignacio Ezpeleta) y antes el poeta Juan Miguel Ullán (³Es preciso atizar las palabras que provocan el estallido²), van dando cuenta de ello para alegría del público.

Chano Lobato  tiene esa fina elegancia flamenca que da la universidad de los tablados, las giras, las peñas, las tertulias, las fiestas; Chano Lobato sabe estar, tiene un sabor y gracia inigualables, el arte de los flamencos de Cádiz y entre los que hay que citar a Pericón de Cádiz, Beni de Cádiz, Antonio El Chaqueta (Antonio Fernández de los Santos de la familia gitana de los Chaquetas de la Línea de la Concepción). La lista sería muy grande (véase mi escrito sobre El Homo Flamencus en mi página web: miguelcancio.com ).

LOS MEJORES POR SU ARTE, LA MORAL DE LOS DEBERES, EL PROGRESO DE JUEGO LIMPIO

Chano Lobato borda una de las suertes flamencas que desarrollo con maestría la figura ya desaparecida de El Chaqueta, y al que tanto admiraba Camarón. Se trata del arte de la fusión, cantar en flamenco todo tipo de músicas y que ahora esta teniendo tanto éxito en España, Francia y en todo el mundo con las versiones de Diego Ramón Jiménez Salazar, Diego El Cigala de Madrid, pero que viene de muy atrás y forma parte de la mejor historia del cante, del jazz, del son, de los tablaos, etc. La rumba catalana (de la Cataluña, de la Barcelona abierta y no de la Cataluña cerrada, del apagón, funcionarial, nomenklaturista, clientelar, nepótica, comisionista, socialcomunistanacionalista, la del nacionalismo obligatorio, excluyente y sectario), los maravillosos boleros por bulerías y otros palos, la chanson francesa aflamencada y otras muchas versiones, y que están de tanta actualidad, pertenecen a esta tradición del flamenco donde brillaron, también, Bambino, el Príncipe Gitano, Antonio El Pescadilla y Lola de España (con su tigre no borgiano sino flamenquisimo), Peret, el argentino Gato Pérez, etc.

El arte de Chano Lobato, su ponerse nervioso a los 80 años por sentido del honor y del deber ante la tradición de los mas grandes, su responsabilidad al salir al escenario (la moral de los deberes frente a la moral de los intereses, François-René de Chateaubriand), su rancio abolengo flamenco, fundamentalmente en los palos del cachondeíllo, lo instalan en la mejor aristocracia y de la que habla Chateaubriand (el tío político de Tocqueville, otro de los grandes, autor de La Democracia en América y Antiguo Régimen y Revolución , del palo de la buena democracia, la de Checks and Balances, la del juego limpio, la de los buenos principios, la que siempre esta luchando por mejorar, por aprender de los propios errores) en Memorias de Ultratumba (al que Fumaroli, profesor de Collège de France, vincula con el Cervantes del Quijote , el Gracian de Oráculo  manual y arte de prudencia y de Agudeza y arte de ingenio y con el Goya viejo y mas critico), la de los mejores no por la cuna, la casta ni por el color de la sangre ni por títulos ni por bienes ni por poder sino por formar parte de los que en lo suyo (como Chano Lobato) saben estar y trabajar dando lo mejor de si mismos y con un arte que recupera, que trasciende lo mejor de la tradición y que la engrandece, la enriquece artística y humanamente.

Con relación a la tradición, a la modernidad, a la vanguardia, al ayer, al hoy y al mañana (³El tiempo es un tigre que nos acecha pero nosotros somos ese tigre y ¡ojo! a los que promueven la hegemonía del pasado y manipulan la historia, incluida la del flamenco, la literatura, etc., en plan guerracivilista², el flamenco de Borges) hay que defender lo bueno, a los que son buenos, a los que luchan honradamente por el bien, por ser buenos publica y privadamente, por el juego limpio, honrado, abierto y creativo.

Chateaubriand estuvo en España, en Granada, y allí hablo de instantes de felicidad, de seducción, de encantamiento y de delirio. Si le añadimos la gracia, el duende nos encontramos con el mejor flamenco como el de Chano Lobato. Chateaubriand es un noble caballero de Saint Malo y que, como cuenta en Memorias de Ultratumba de esta maravillosa villa francesa plantada y amurallada al borde del mar y muy próxima del Mont Saint Michel, recuerda a Cádiz por su insularidad, el malecón, la arquitectura, las casas, las murallas de granito; al Cádiz que él mismo (Chateaubriand) visito, a la maravillosa villa andaluza del noble flamenco que es Chano Lobato, y donde dice que algunas familias maluinas (los naturales de Saint Malo) se habían establecido.

Desde hace tiempo hay un debate internacional en los medios mas lúcidos y críticos para bien que plantea que, por un lado, el progreso revolucionario, politiquero, partidista, extremista, fundamentalista, demagógico basado en revoluciones, liberaciones, cambios, utopísmos peligrosos y engatusadores, y, por otro, el progreso material, consumista, técnico, hedonista, etc., y que dan lugar a nuevas tiranías, a nuevas alienaciones, enajenaciones, a nuevos esclavismos (están de moda las tiranías de las viejas-nuevas guerras santas, de las nuevas revoluciones, utopías y liberaciones, las tiranías del placer, de los deseos, del cuerpo, de las nuevas tecnologías, del marketing y otros medios de comunicación, del consumismo material e inmaterial, de los nuevos paraísos, del poder por el poder, de las apariencias, de lo política, cultural, infomediática, sexual y socialmente correcto, etc.)  pueden poner gravemente en cuestión  el desarrollo, el progreso, la emancipación libres, responsables, creativos y de juego limpio que no se olvidan nunca de los buenos ni de la buena poesía, ironía y filosofía, y que dan lugar al enriquecimiento humano y espiritual, y no solo socioeconómico.

Todo dependerá de que el agente, individual, grupal y socialmente, en función de su libertad, de la defensa responsable de la misma, sea cual sea su situación tome claramente posición y  se arriesgue (para mejorar individual y socialmente hay que arriesgarse personalmente), luche, se bata, frente al progreso de la contaminación (la peor contaminación es la del alimento y medio espirituales, inmateriales y que es la madre de todas las contaminaciones), del ruido y del estruendo, de la acumulación, la ostentación y apariencias, de la depredación, manipulación y desertización de las relaciones sociales, del juego sucio y del gato por liebre (también en el flamenco y, por supuesto, en el periodismo y los medios de comunicación, en el campo intelectual, artístico, cultural, universitario, científico, etc.), por el arte, el trabajo honrado, civilizado (Peguy, Camus, Berlin, Popper, Norbert Elias, Finkielkraut, etc.) discreto y humilde de dar lo mejor de si mismo pero sin olvidarse nunca de los demás, de las mejores tradiciones, de saber estar, de saber hacer, de saber crear, de saber reírse del mundo empezando por uno mismo.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la Empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España)/09-08-07 /Pagina web: miguelcancio.com




© Miguel Cancio http://www.miguelcancio.com

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