¿PARA QUE SIRVEN LAS MONARQUIAS?: LOS ARISTOS

 

En los países democráticos que siguen bajo la presidencia de alguna monarquía se están preguntando para que sirven, que nos aportan, como se comportan y cuanto nos cuestan. Y se lo preguntan después de graves escándalos protagonizados por las principales monarquías (E. Kantorowicz, Los dos cuerpos del rey. Uno para lo público, otro para rezar ante los medios con el reverendo y la familia, otro para hacer el clinton, el jackson reverendísimo, el Orejas/Princesa del Pueblo, para la carallada, el enriquecimiento, las orgías por tierra, mar, aire, subterráneas, etc.. Circulan documentos, videos, grabaciones realizadas por servicios especiales, etc.). Hay medios de comunicación en los que se ha establecido que no se puede criticar ni hablar de la monarquía (véase mi pagina web: miguelcancio.com). Y esto tiene lugar cuando las constituciones mas avanzadas garantizan la responsabilidad e interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos, y establecen que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, que nadie es impune judicialmente, que no hay censura previa, que hay libertad de expresión, que las informaciones tienen que ser veraces y respetuosas, etc..

Importantes autores señalan que si la monarquía debe seguir existiendo no es para la parranda y el reventón por muy finos que sean (cuando lo sonŠ); para montar shows costosos y excesivos, para el gasto sin dar cuentas públicas de lo gastado (la monarquía inglesa ha dado cuenta pública de sus gastos incluso de calefacción, de los regalos que reciben y que exponen. Otras hacen público todo lo que gastan y reciben del Estado, y los bienes que poseen); para la impostura culturetera (aunque sea perpetrando de mala manera a Borges: la pedantería y cursilería es como un tigre que nos acecha ­y en el poder más- pero nosotros somos ese tigre); para el pan (aunque sea de Arzak y Adria en plan postmodernidad desconstructiva ni sólida ni liquida, como dice Zygmunt Bauman, sino gaseosa) y circo de todo tipo de poses, pregones, lucerios, plastones y modelitos. Entre estos autores podemos señalar a los siguientes, de una lista mucho mas amplia: Paul Veyne, Pan y circo. Sociología histórica de las bodas rosas; Fr. Bazin, J. Macé-Scaron, Los politocrátas. Vida, costumbres y facha de la clase política; M. Fumaroli, El Estado cultural. Ensayo sobre una religión moderna; La diplomacia del espíritu y el Poeta y el Rey; M. Leiris, ³Por la mejora de la raza operina² y ³Opera y patafisica²; J.-Cl. Bonnet, Nacimiento del Panteón. Ensayo sobre el culto de los grandes hombres; P. Nora dr., Lugares de memoria (³La era de la conmemoración², etc.); P. Boyer, Y el hombre creo a los Dioses y Reyes; A. Maurice Hocart, Reyes y cortesanos; V. W. Turner, El fenómeno ritual; M. Harris, Caníbales y monarcas; Chr. Bromberger dr., Pasiones ordinarias; D. Dayan, E. Katz, La televisión ceremonial; N. Elias, La Civilización de las costumbres y La sociedad cortesana; M. Bloch, Los reyes taumatúrgicos; J. Taylor, El circo de la ambición. La cultura del dinero y del poder; M. Vozlensky, La nomenklatura; D. Willis, Los privilegiados de la nomenklatura; J. Camba, ³Cuando la boda del Rey²; M. Canto-Sperber, La inquietud moral y la vida humana y directora del Diccionario de ética y de filosofía moral.

LOS ARISTOS

La monarquía que representa al mas alto nivel a la nación y su unidad y permanencia, debería servir para ser un referente, un símbolo de la excelencia tanto privada como pública; para encarnar lo mejor (³aristos²) y servir de ejemplo: Compónitur orbis regis ad exemplum-Todo el mundo se comporta a ejemplo del Rey, pues, el que está constituido en autoridad ha de dar ejemplo.

Los Reyes y sus Casas deben encarnar e institucionalizar aquellas virtudes, aquellos modos y maneras, hábitos, códigos, símbolos, iconos, representaciones, imaginarios, el saber estar, decir, hacer y comportarse que conviene conservar, defender y tratar de mejorar. Hablamos de la elegancia interior y exterior, de la distinción que no solo se da por la genealogía, los modales, el protocolo y el poder, sino que se adquiere, presenta, demuestra y representa en el juego intimo y público de los mas nobles valores humanos. A lo que, también, con honradez, disciplina, esfuerzo y rigor, deben de contribuir otras instancias socializadoras (familia, educación, trabajo, medios de comunicación, culturales, etc. para cultivarse, realizarse humanamente y no para degradarse, envilecerse, dar gato por liebre, etc.), pero con las debidas exigencias y sin peligrosas demagogias que se pagan muy caro.

Estos autores dicen que si la monarquía, los Reyes, las Casas Reales se convierten en motivo de escándalo e incluso de los peores ejemplos y comportamientos; en motivo de acumulación, ostentación, malgasto, despilfarro, nepotismo, clientelismo, comisionismo, de corrupción, de falta de dignidad y sensibilidad (en algunos casos de la mínima) ante los sufrimientos, problemas y necesidades (en bastantes casos muy graves) de la ciudadanía, de la nación a la que representan y cuya constitución han jurado guardar y hacer guardar (Sub lege rex: El Rey esta bajo la Ley); en estos casos, y mas que se podrían añadir, las monarquías, por las vías democráticas establecidas, deben, además de dar cuentas (incluidos los regalos que reciben en tanto que cargos públicos y financiados públicamente) y establecer claras incompatibilidades (para Reyes y Casas Reales que eviten la presión de agentes y grupos de intereses); como decíamos, deben desaparecer cuanto antes como máxima representación del Estado democrático. Lex universa est quae iubet nasci et mori: Ley Universal que manda nacer y morir. Séneca: Iniqua numquam regna perpetuo manent-Los reinos injustos jamás durarán eternamente; Ubi non est pudor, nec cura iuris, pietas, instábile regnum est-Donde no hay pudor, ni cumplimiento de la ley, ni piedad, tal reino es inestable. Si non vis audire, nec regnes-Si no quieres escuchar, no reines. Marcial: Príncipis est virtus máxima nosse suos-El mayor mérito de un príncipe es conocer a los suyos.

San Isidoro de Sevilla y la Virgen de la Almudena de Madrid: ³Recte ígitur faciendo nomen regis tenetur, peccando amittitur. Unde et apud véteres tale erat proverbium: rex eris si recte facies, si non facias, non eris-Obrando de modo recto el Rey conserva el titulo, y lo pierde pecando. De ahí el proverbio: serás Rey si obras rectamente; si no, no lo serás.

Claro que, también, y visto lo visto: Reipúblicae forma laudari facilius quam evenire cum principia et iocus, forum limpidus-Es mas fácil alabar el régimen republicano que establecerlo con principios, con juego, foro limpio (Tácito). Séneca: Ars prima regni est posse invidiam pati-La primera regla del arte de reinar es soportar la envidia de los demás y Nostra nos sine comparatione delectet: nunquam erit felix quem torquebat felícior-Contentémonos con lo nuestro sin hacer comparaciones; nunca será feliz aquel a quien atormente otro mas feliz que él.

Fdo. Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología y Socioeconomía del desarrollo de los movimientos sociales de la Universidad de Santiago de Compostela /18-05-04/ Pagina web: miguelcancio.com

© Miguel Cancio http://www.miguelcancio.com

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